Salud Mental

El despliegue militar afecta a las esposas de los soldados

Estas mujeres tienen tasas más altas de depresión, ansiedad y trastornos del sueño

Por Jennifer Thomas
Reportero de Healthday

MIÉRCOLES, 13 de enero (HealthDay News/DrTango) -- La guerra no es dura sólo para los soldados. Las esposas de militares desplegados tienen tasas más altas de depresión, ansiedad, trastornos del sueño y otros problemas de salud mental que las esposas de los soldados que se han quedado en casa, según muestra un estudio reciente.

Los investigadores analizaron los expedientes médicos de más de 250,000 esposas, que en su mayoría eran mujeres casadas con militares en servicio activo del Ejército de Estados Unidos.

Entre 2003 y 2006, cerca del 34 por ciento de los maridos de estas mujeres estuvieron desplegados entre uno y once meses, el 35 por ciento por más de once meses, mientras que el 31 por ciento de los soldados no fueron enviados al extranjero.

Entre las esposas de los soldados desplegados por hasta once meses, los investigadores encontraron casi 3,500 diagnósticos más de depresión, ansiedad, trastornos del sueño y otros problemas de salud mental que entre las esposas cuyos maridos se quedaron en casa.

Mientras más tiempo permanecía un soldado en servicio, mayor era el efecto sobre su esposa. Entre las esposas de los soldados que estuvieron ausentes más de once meses durante un periodo de cuatro años, encontraron más de 5,300 diagnósticos adicionales de problemas de salud mental.

"Las esposas de los soldados que fueron destinados a Irak y Afganistán experimentaban mayores problemas de salud mental, además necesitaban más los servicios de salud mental", dijo la autora del estudio Alyssa Mansfield, epidemióloga de investigación de RTI International en Research Triangle Park, Carolina del Norte, que estaba en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, cuando se llevó a cabo el estudio. "También encontramos que mientras más tiempo permanecía el soldado desplegado, más probabilidades tenía la esposa de recibir un diagnóstico de salud mental".

Los hallazgos del estudio aparecen en la edición del 14 de octubre de la revista New England Journal of Medicine.

Kristin Henderson, esposa de un capellán de la Marina que está en servicio en Afganistán y autora de Mientras están en la guerra: La verdadera historia de las familias estadounidenses en casa, dijo que los hallazgos no le sorprenden. La ansiedad y las noches sin dormir son una consecuencia lógica. Hace poco, la esposa de un militar me confesó que estaba tomando antidepresivos para hacer frente al despliegue de su marido. "Me dijo, 'Oh, todas aquí tomamos Prozac'", comentó Henderson.

Para el estudio, los investigadores excluyeron a los maridos de mujeres soldados porque era una población relativamente pequeña. Los cónyuges de los miembros de la Guardia Nacional y la Reserva así como del personal militar en servicio activo que habían estado en el ejército por menos de cinco años también se excluyeron del estudio porque los investigadores no tenían acceso completo a información médica sobre ellos antes, durante y después del despliegue. Los autores del estudio tomaron en cuenta el diagnóstico anterior de problemas de salud mental.

Aún así, quedaron muchas preguntas en el aire con respecto al estrés de la guerra sobre los cónyuges, tales como si la depresión u otros problemas de salud mental tienen más probabilidades de aflorar antes, durante o después del despliegue, apuntaron los autores.

Cada fase de un despliegue puede causar estrés que podría contribuir a problemas de salud mental, señaló Mansfield. Antes del despliegue, hay ansiedad a medida que las mujeres preparan a sus hijos y a ellas mismas para una ausencia prolongada.

Durante el despliegue, las mujeres asumen más responsabilidades como única persona a cargo de la familia y del hogar, al mismo tiempo tienen preocupaciones relacionadas con una posible muerte de su marido o que éste sufra alguna lesión. "Sabemos por trabajos anteriores que el estrés que rodea al despliegue no se limita a las fechas mismas en que tiene lugar", señaló Mansfield.

Incluso el regreso a casa, llamado periodo de reintegración, no es necesariamente fácil para las familias, destacó Henderson. Los soldados pueden volver a casa cambiados, quizá debido al trastorno por estrés postraumático (TEPT) o lesiones, pero también de formas más sutiles.

Las esposas también pueden cambiar durante este tiempo, volverse más independientes o simplemente acostumbrarse a cuidar de los niños ellas solas.

"La expectativa es que todo estará bien cuando él regrese a casa, y que cualquier problema que tengan quedará atrás", señaló Henderson. "Pero desde luego, todo el mundo es diferente. Y mientras más tiempo dure el despliegue, más cambiarán las cosas".

En un segundo estudio de la misma revista, el personal del Cuerpo de Marines y de la Marina que recibió morfina inmediatamente después de sufrir lesiones en combate tenía menos probabilidades de tener TEPT más adelante.

De los 696 pacientes, 243 fueron diagnosticados con TEPT y 453 no. Alrededor del 61 por ciento de los que tuvieron TEPT recibieron morfina durante la reanimación o atención del trauma en el plazo de una hora desde que tuvo lugar el evento que causó la lesión, mientras que el 76 por ciento de los que no desarrollaron TEPT habían recibido morfina.

"Nuestros hallazgos sugieren que el uso de morfina durante la atención del trauma podría reducir el riesgo de desarrollo posterior de TEPT después de una lesión grave", escribieron los investigadores del Centro de Investigación de Salud Naval de San Diego.

Más información

Military Homefront del Departamento de Defensa de Estados Unidos tiene más información sobre recursos para las esposas.

Artículo por HealthDay, traducido por DrTango

FUENTES: Alyssa Mansfield, Ph.D., M.P.H., RTI International, Research Triangle Park, N.C.; Kristin Henderson, author, Washington, D.C.; Jan. 14, 2010, New England Journal of Medicine

Last Updated: Jan. 14, 2010

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